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El punto de partida, la plaza de San Esteban, será fácil de localizar, próximo al collado, centro neurálgico de soportal y pequeño comercio por donde caminan, compran y pasean arriba y abajo lo sorianos (en él se encuentra, bajo uno de los porches, el Casino al que Machado dedicara poemas y cafés). Así, y con el plano en la mano, un punto de atención inexcusable marcará la iglesia de San Juan de Rabanera hermoso templo declarado Monumento Nacional

No le defraudará Soria la Románica con esta obertura de influencias orientales, recuerdos clásicos y tanteos ojivales, donde habrá de tomarse tiempo para admirar el ábside y la hermosa puerta de poniente, que perteneció a la Iglesia de San Nicolás, hoy en ruinas en la calle real. A la derecha, las estatuas de la Diputación vigilan su exploración. Son sorianos ilustres que la ciudad esculpió en bronce y memoria.

Si habla con algún soriano sobre esa mancha verde que ve en el centro de su plano bajo el nombre de Alameda de Cervantes, llámela Dehesa. Así es como aquí se conoce este corazón verde de la ciudad, un extenso y cuidado parque que tras la verja le ofrecerá paseo, banco, terraza y corros de gente en los flancos. Los hombres están jugando a la tanguilla, las mujeres a los bolos. En ella, donde se dan cita más de ochenta especies vegetales, lléguese hasta la ermita de La Soledad. La talla del Cristo del Humilladero, en la capilla translateral, es del siglo XVI y se atribuye a Juan de Juni. Si es usted religioso, quizá quiera dedicarles una oración a las almas que descansa en el pórtico de arquería triple. Sus losas, y aunque pocos sorianos lo sepan, hacen de fosa común a los reos ajusticiados en la ciudad medieval. Los cuerpos de los ajusticiados eran recogidos al anochecer por los miembros de la Cofradía de la Veracruz, quienes en medio de la oscuridad les daban cristiana sepultura ante el pequeño templo.

Junto a la ermita, un castaño de flor rosada ocupa el espacio que tuvo el Árbol de la Música. El quiosco vegetal por el que subía y bajaba la Banda Municipal de Música murió de grafiosis, y ahora la ciudad espera que el nuevo ejemplar ensanche la memoria de un olmo repartida en pedazos que se hicieron llaveros y nostalgia. Atraviese los paseos, acérquese asta la rosaleda y la explanada verde del alto de La Dehesa. Si es primavera, los tulipanes y las rosas le habrán brindado un cuadro saturado de vivo impresionismo.

En el Espolón, el paseo que flanquea por la derecha la Alameda, un número en el plano le señalará un lugar a media altura, es el Museo Numantino, donde podrá obtener una minuciosa visión de las etapas que ha vivido la provincia, desde los hallazgos paleolíticos de hambrona hasta la época moderna. Y de nuevo en dirección hacia el Collado, se cruzará con la Plaza de Ramón Benito Haceña, Si pregunta por ella quizá encuentre a alguien que dude brevemente, y es que, de nuevo los sorianos se empeñan en conservar el nombre antiguo de Herradores. Espacio hoy para el cañeo y las tapas, en ella vivieron los hermanos Bécquer, y Gustavo Adolfo sufrió el dolor del adulterio de su esposa con un forajido. Más allá, y siguiendo el plano, una estrecha calle aparece a la izquierda en esta ruta bautizada de la meditación, tome aliento y suba, Puertas de Pro le brindará edificios adosados a las murallas de la ciudad, pespunteados con restos del antiguo recinto. Y valla hasta el magnífico rosetón que le vigila desde una bellísima portada románica. Es el horóscopo vidriado de los versos de Gerardo Diego, el ojo de cíclope que asistirá a esta su segunda cita con un Monumento Nacional y con el estilo por definición de la provincia. La Iglesia de Santo Domingo bien merece entretenerse: se encuentra ante una portada designada por los críticos como una de las mas completas, unitarias y equilibradas de la geografía peninsular. De tímpano y arquivolta los bellos festones arquitectónicos retratan con tierna minuciosidad pasajes del Antiguo y del Nuevo Testamento, en una composición rematado por dos estatuas (podrían ser Don Alfonso y Doña Leonor) que añaden su armonía de dosel al conjunto con influencias Poitiers. Vuelva a entrar a un estómago románico. Quizá escuche la música clásica del convento anejo de las Clarisas (por cierto las Hermanas cocinan y venden pastas de sabores casi divinos).

Más tarde, cuando pueda y la atracción serena del templo le deje marchar, enfile hacia el instituto Antonio Machado, donde aun se conserva una aula tal y como la encontró el poeta. Allí impartió sus clases de francés el sevillano, cuyo busto preside la fachada barroca del que en tiempo fuera un antiguo colegio de jesuitas. Si es tiempo de clases o de matrículas, podrá traspasar el umbral y rodear el claustro que alberga en su interior. Desde el, con algo de Machado en la memoria callejera, la calle Aduana Vieja baja hacia la plaza de San Clemente (el Tubo la llaman), entre arquitectura noble de escudo y balconada. Esta llegando a la plaza de cañeo cuando una ventana de esquina le hará un guiño divino. Ha dado con otro Monumento Nacional: el palacio de los Ríos y Salcedo, de factura renacentista y hoy Archivo Histórico Provincial, tiene partida de nacimiento del siglo XVI, y bellos escudos guardan su puerta.

De nuevo en el collado y si son las horas de ajetreo o paseo, verán que los sorianos han llegado a un acuerdo tácito. Normalmente se circula por la derecha y así se sortea mejor el tráfico de la calle de los comercios. Atraviese la plaza de los Doce Linajes de Soria y... un nuevo Monumento Nacional le saluda desde su equilibrio renacentista. El Palacio de los Condes de Gómara, hoy Audiencia Provincial y joya por definición de la arquitectura civil soriana.

Mientras deja su hermosa y sólida torre vigilar por los cuatro costados la ciudad castellana, callejeé un poco hasta llegar a la plaza mayor.

Intuirá brevemente una calle llamada de la Zapatería –que aun conserva antiguas casonas y palacios- antes de atravesar un Arco del Cuerno por el que entraban y salían los toros cuando la plaza aun hacía de coso. El edificio de enfrente es del siglo XVII, se llama de los Doce linajes y es el Ayuntamiento de la Capital, a su lado, el antiguo Consistorio hoy centro cultural, quizá toque la una (si es así, acuerde se de Machado es el reloj de la Audiencia). La torre del rincón es la de Dña. Urraca y la iglesia de arquivolta vegetal a sus espaldas La Mayor, donde don Antonio desposo a Leonor en una unión- que escandalizó a la conservadora sociedad soriana de principios de siglo.

Iglesia de San Juan de Rabanera
Palacio de la Diputación
Alameda de Cervantes
Museo Numantino
Santo Domingo
Palacio de los Rios y Salcedo
Plaza Mayor